Doña Margot Arce de Vázquez fue una de las intelectuales puertorriqueñas más sobresalientes del siglo XX. Nacida en Caguas en 1904, a los 18 años ingresó en la Universidad de Puerto Rico y, ya en 1928, marcharía a España para realizar sus estudios doctorales en Filosofía y Letras en la Universidad Central de Madrid. Una vez de vuelta a San Juan, reemprendería su labor como profesora del Departamento de Estudios Hispánicos del Recinto de Río Piedras, donde, por espacio de más de cuatro décadas, impartió un notable número de cursos dedicados tanto a la literatura española del Siglo de Oro como a la obra de autores puertorriqueños y latinoamericanos contemporáneos. Junto a su faceta docente, destacó, igualmente, su amplia actividad investigadora, de la cual nacería una cuantiosa obra crítica repartida por diversas revistas académicas y volúmenes enfocados en el análisis de la producción literaria de nombres de gran relevancia, caso de Luis Palés Matos, José de Diego y Gabriela Mistral, entre otros. A todo ello se sumaría su papel decisivo como una de las impulsoras en la creación de la Academia Puertorriqueña de la Lengua Española.
Pasados varios años de su fallecimiento en 1990, la sucesión de doña Margot y su esposo, el escultor español Francisco Vázquez Díaz “Compostela”, donó su biblioteca y su archivo al Seminario Federico de Onís del Departamento de Estudios Hispánicos. Fue este acto, precisamente, el que condujo al doctor José Ferrer Canales, discípulo y colega de la insigne profesora, a promover un monumento que conmemorara su figura, comenzándose poco después una campaña de recaudación de fondos a través de Radio Universidad. Uno de los extremos del cuadrángulo histórico, concretamente, el lado opuesto a la Glorieta de los Poetas fue el lugar pensado inicialmente para la escultura. Tal ubicación, en efecto, contenía un claro componente simbólico: Doña Margot, al fin y al cabo, había estudiado la producción de Salinas, Juan Ramón y, especialmente, de Palés, por lo que, en cierta manera, su monumento habría de entablar un “diálogo” con las cabezas de estos tres célebres poetas que tan bien conocía. No obstante, el emplazamiento definitivo distaría de esta idea, pues la escultura, finalmente, fue situada en uno de los costados de la entrada principal del edificio Luis Palés Matos, frente al teatro Julia de Burgos. También por petición del doctor Ferrer, la obra sería realizada por Rafael López del Campo, quien había sido estudiante de “Compostela” en los talleres del Instituto de Cultura Puertorriqueña.
Doña Margot está representada de medio cuerpo sobre un pedestal de granito rosado, mirando hacia un lado y con los brazos dispuestos en paralelo sobre el abdomen. Con uno de ellos, aguanta un libro contra su pecho en lo que cabe imaginar, de modo general, como una referencia a los estudios literarios que la profesora desarrolló a lo largo de su trayectoria. En su mano derecha, por el contrario, sostiene una flor de maga, la cual podría aludir a una de las señas de los valores identitarios de Puerto Rico. Además de los datos de la profesora y una dedicatoria tallados en la parte anterior del pedestal, López del Campo firmaría en la zona posterior, incluyendo, bajo su nombre, “23 de abril de 2001”. Se trataría, probablemente, de la fecha de develación del monumento, que coincidiría, así, con la celebración del Día del Libro de ese año.